Ayna, la Suiza manchega

Ayna, conocida como la suiza manchega es una atractiva población que forma parte de la comunidad de Castilla-La Mancha. Se sitúa, a una altitud de 674 metros sobre el nivel del mar, en plena Sierra de Alcaraz, dentro de la provincia de Albacete.

Ayna es un pueblo tranquilo, cuyo  censo ronda los 700 habitantes, y que se enclava en un entorno natural envidiable, deslizándose por la ladera del monte San Urbán, a cuyos pies discurre el río Mundo formando una espectacular hoz. Rodeada de montañas y de una frondosa vegetación, frente a la localidad se halla el Mirador del Diablo, ofreciendo una impresionante panorámica del conjunto.

suiza manchega

Estas características, junto a la belleza paisajística que consigo llevan, a lo que se suma la abundancia de interesantes parajes en  las afueras de la población, han convertido a la localidad en un importante destino de turismo rural, y ha provocado que sea conocida por muchos como la Suiza manchega.

Aquí hemos de añadir asimismo el hecho de que se trata del pueblo en el que se rodó la película “Amanece que no es poco”, dirigida por el cineasta José Luis Cuerda, cuyos escenarios llamaron la atención de muchos espectadores por el encanto que desprendían. Ello no sólo dio más fama a la localidad sino que además se creó una ruta para que los visitantes pudieran recorrer los escenarios que se pueden contemplar en el largometraje.

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Teniendo en consideración el hecho de que Ayna es un pueblo pequeño, su legado histórico es considerable. En él podemos admirar una serie de obras como la Iglesia de Santa María de lo Alto, construida a mediados del pasado siglo XX en el mismo lugar en que había existido una ermita y en el que se había asentado el Castillo de la Yedra, de origen musulmán y que se encontraba en estado ruinoso. La torre de la actual iglesia es la misma que en su tiempo había pertenecido a la ermita.

Otra construcción de interés es la Ermita de la Virgen de los Remedios, que se cree había sido en épocas pasadas una sinagoga judía. Tras la reconquista, se convirtió en la Iglesia Parroquial de la localidad hasta la construcción de la Iglesia de Santa María de lo Alto, pasando entonces a ser ermita. En su interior, destaca su techo de estilo mudéjar hecho con madera.

El pueblo tiene también otra pequeña ermita, la del Santo Cristo de las Cabrillas, edificada en el siglo XVIII.

Junto a los restos del ya mencionado Castillo de la Yedra existe un conjunto rocoso con una entrada natural en el que se halla uno de los lugares más atractivos de la localidad, la Cueva del Moro, muy usada a principios del siglo XIII por los cristianos, que se resguardaban en ella durante sus contiendas con los árabes.

En las afueras de Ayna, entre los picos Alberda y Halcón y a orillas del río Mundo, encontramos aún otra importante cueva, de gran valor arqueológico. Se trata de la Cueva del Niño, que alberga unas valiosas pinturas rupestres de la época del Paleolítico Superior. Además, en las paredes exteriores se pueden contemplar más pinturas, una auténtica muestra de arte levantino . La cueva se encuentra dividida en dos salas, y tiene una profundidad de 60 metros. La cueva está declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

El entorno natural en el que se enclava convierte a Ayna en un paraíso para los amantes del senderismo y las excursiones. Uno de los mejores lugares para una caminata es la ribera del río Mundo, que nos permitirá disfrutar de unas magníficas vistas de la localidad, así como descubrir rincones con un gran encanto. Veremos abundantes extensiones de cultivos de hortalizas y de árboles frutales, y posiblemente llamará nuestra atención el sistema de regadío empleado, procedente de la época musulmana.

A 1’5 km. del pueblo encontraremos el Mirador del Diablo, en un paraje conocido como “estrecho del Gargantón”, desde donde tendremos unas fantásticas vistas del valle. Existe además otro mirador al que tampoco debemos dejar de acercarnos, el Mirador de los Infiernos, que se encuentra elevado encima de la hoz que forma el río Mundo a los pies del monte San Urbán.

También podemos disfrutar de unas impresionantes vistas de la zona en Peña Albarda, que se levanta junto a la localidad con sus 1254 metros de altitud.

Uno de los parajes más peculiares de los alrededores de Ayna quizás sea, sin embargo, el conocido como Rincón de la Toba, formado por paredes verticales y rocosas que sobrepasan los 100 metros de altura, junto a las cuales se encuentra el manantial de La Toba. El lugar, convertido en zona de recreo, es muy frecuentado por los aficionados a la escalada.

Otra bonita excursión es la que podemos hacer hasta la llamada Fuente de la Parra, un bucólico paraje ideal para disfrutar de la naturaleza. Cabe comentar que se puede acampar, aunque por supuesto solicitando permiso de manera anticipada a la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente.

La gastronomía es también uno de los reclamos que atraen al viajero hacia Ayna. Basada sobre todo en las hortalizas de la tierra y en las carnes de las ganaderías de la zona, y también con el bacalao como ingrediente frecuente, incluye platos como el cordero a la brasa, el ajopringue, las gachamigas, el moje tiznao, el zanguango, el potaje de paparajotas o la olla con pencas. De postres, destacamos la miel sobre hojuelas. Ello sin olvidar algunos licores como la zurra o el licor de melocotón.

Y para aquéllos que deseen disfrutar no sólo del patrimonio histórico de Ayna, de su bellísimo entorno natural y de su buena mesa, sino también de la provincia, pueden alojarse en alguna de las casas rurales en Albacete y disfrutar tanto de la suiza manchega en Ayna como del resto de localidades de la provincia de Albacete.

Además en Ayna podrás disfrutar de sus divertidas y animadas fiestas, que se celebran el día 3 de septiembre, y terminan el día 8 del mismo mes. Durante las fiestas, que están dedicadas a Santa María de lo Alto, patrona de la localidad, se celebran una gran diversidad de actos, destacando los encierros, las verbenas nocturnas, las comidas con los vecinos o los pasacalles.

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