La Atlántida: la ciudad perdida

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Existe una historia que la mayoría hemos escuchado en algún momento, la historia de una ciudad perdida que “desapareció” hace unos 10.000 años: la Atlántida. El inicio de esta historia comienza con el gran filósofo Platón y sus textos Timeo y Critias. En ellos se narra cómo Critias, discípulo de Sócrates, cuenta la historia que escuchó de su abuelo cuando era pequeño, y que éste, a su vez, había escuchado de boca de una serie de personajes históricos que llegaban hasta la época de los sacerdotes egipcios, en la ciudad del Nilo.

Los dioses y la Atlántida

Cuenta la historia que los dioses griegos se dividieron la tierra entre ellos. Poseidon, el dios de los mares, recibió una isla llamada Atlántida y asentó en ella a sus hijos fruto de una relación con una mujer mortal, Clito. Su primer hijo, Atlas, fue el primer rey de la isla, que fue nombrada Atlántida en su honor, a la vez que el océano que la rodeaba pasó a conocerse con el nombre de Atlántico.

La isla era rica y fértil, con multitud de fuentes de alimento, agua y maravillosas frutas que adornaban el paradisiaco entorno. Los habitantes de estas tierras contaban con la bendición de su divino protector Poseidon, y construyeron toda una civilización llena de majestuosos templos y palacios. Cultivaban la tierra y criaban ganado, con un alma pura y alejados de la malicia de las riquezas y el poder.

La caída de la Atlántida y sus leyes

En el corazón de la Atlántida se erguía el templo de Poseidon. En su centro, una columna de oricalco mostraba las leyes, allí escritas por los primeros reyes. Además de este texto, la columna guardaba también un juramento que invocaba tremendas maldiciones para los que desobedecieran las leyes. Los reyes de varias de las regiones de la isla solían reunirse aquí y realizar sacrificios como tributo a la ley.

Este idílico estado de felicidad y armonía duró muchas generaciones, ya que se obedecían las leyes y los habitantes mostraban respecto a sus dioses y reyes. Poco a poco, la naturaleza de los mortales comenzó a cambiar y empezaron a preocuparse por la riqueza material y el poder, volviéndose más impuros. Esto desató la ira de Zeus, el rey de todos los dioses griegos, que decidió castigar a los habitantes de la isla de la Atlántida.

Zeus se reunió con el resto de dioses para decidir el castigo. Se supone que éste fue un gran terremoto, que dio lugar a la inundación y posterior hundimiento de la isla en el mar. Desde entonces, han sido muchos los estudios que se han llevado a cabo para intentar hallar pruebas reales de la existencia de la Atlántida, o al menos, de algún dato relevante. Lamentablemente, no ha habido suerte, por ahora…

Imágenes | Wikipedia

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