Castellón reúne todo lo necesario para ser un destino perfecto, donde la naturaleza, la historia y la gastronomía se entrelazan en cada rincón. Desde el legado del Papa Luna en Peñíscola hasta los senderos que recorren el Parque Natural del Penyagolosa o la Sierra de Espadán.
A ello se suman lugares como La Valltorta, que alberga las pinturas rupestres que permiten viajar a los orígenes del territorio, así como castillos, murallas y pueblos históricos que aún conservan las huellas de civilizaciones pasadas.
Hoy, Castellón se presenta como un destino completo y variado, capaz de adaptarse a todos los gustos, combinando naturaleza, patrimonio y tradición. ¿Te atreves a descubrirlo?
El legado del Papa Luna y la Castellón que mira al mar

¿Quién no ha viajado a Peñíscola y se ha dejado sorprender por su castillo? Este paraje rodeado por el Mediterráneo es una de las imágenes más reconocibles de Castellón. Sin embargo, pocos saben que es fruto del legado de uno de los personajes más singulares de la Edad Media: el Papa Luna.
Íberos, romanos y musulmanes pasearon por las calles de esta ciudad antes de que los templarios construyeran el castillo entre los siglos XIII y XIV, aprovechando los restos de una antigua fortaleza árabe. Su historia cambió con la llegada de Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna, quien convirtió Peñíscola en su sede pontificia.
Recorrer el casco antiguo de Peñíscola es descubrir un entramado de calles blancas, murallas medievales y miradores abiertos al Mediterráneo. Lugares como el Portal Fosc o la Casa de las Conchas convierten la visita en un paseo inolvidable. También merece la pena recorrer el Parque de Artillería o acercarse al Faro de Peñíscola. Muy cerca está el Bufador, una grieta natural en la roca por donde el mar rompe con fuerza.
La Vía Verde del Mar, un recorrido con paradas imprescindibles
Si lo tuyo es el turismo activo, en Castellón puedes recorrer la famosa Vía Verde del Mar, uno de los itinerarios más recomendables de la costa mediterránea. Este recorrido une Benicàssim y Oropesa del Mar siguiendo el antiguo trazado ferroviario que bordeaba el litoral. En total, llega hasta los casi seis kilómetros y es una ruta accesible tanto a pie como en bicicleta.
Durante el recorrido aparecen calas naturales como La Renegà, pinares mediterráneos y miradores con vistas al mar. Además, sus senderos conectan con lugares como el poblado íbero de Oropesa la Vella o antiguas torres vigía como la Torre de la Corda y la Torre de la Colomera.
Castellón más allá del mar y su naturaleza en estado puro
Dejando a un lado las maravillas que ofrece la costa, conviene perderse en algunos espacios naturales de Castellón. Por ejemplo, el Parque Natural del Penyagolosa, un entorno de montaña plagado de rutas de senderismo entre bosques, barrancos y caminos históricos. Este lugar está dominado por el Pico Penyagolosa, con 1.814 metros de altura, y alberga el Santuario de Sant Joan de Penyagolosa.
Por otro lado, la Sierra de Espadán se abre paso con sus bosques de alcornoques, montañas y fuentes naturales. Aquí descansan pueblos como Aín, Eslida o Almedíjar. Además, es el lugar perfecto para practicar cicloturismo y dejarse enamorar por su naturaleza salvaje.
Si nos movemos entre Benicàssim y Castellón de la Plana, es recomendable visitar el Desert de les Palmes, un parque natural con vistas al mar. Entre sus lugares destacados está el Monte Bartolo y el Monasterio de las Carmelitas.
Junto a Alcossebre se sitúa la Sierra de Irta, un parque natural que combina montañas y calas tranquilas alejadas del turismo masivo. Es el destino perfecto para una excursión pausada, recorriendo enclaves como el Castillo de Xivert o la Torre Badum.
Rumbo al interior de Castellón por sus pueblos más bonitos
Para conocer realmente Castellón debes adentrarte en sus pueblos rurales. Morella, uno de los más emblemáticos, sorprende por su muralla y su castillo dominando el paisaje. Muy diferente, pero igualmente especial, es Vilafamés, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Esta localidad cuenta con puntos de interés como la Roca Grossa o su museo de arte contemporáneo.
Otro pueblo de interior que también merece una parada es Lucena del Cid, conocida como la “Perla de la Montaña”, que destaca por sus paisajes y rutas senderistas. Por otro lado, Culla transporta a otra época con sus calles medievales y su pasado templario.
Cinctorres es tierra de dinosaurios y combina patrimonio y naturaleza con espacios como la Rambla de Celumbres. En Cervera del Maestre, conocido como el “balcón del Maestrat”, puedes disfrutar de vistas increíbles desde lo alto de un cerro. Por último, hay que mencionar Jérica, con su entorno natural entre las sierras de Espadán y Calderona.
La Valltorta, un museo al aire libre con miles de años de historia
Sin duda, el tesoro patrimonial de Castellón es La Valltorta, un museo al aire libre donde la historia se remonta miles de años atrás. Se sitúa hacia el interior de la provincia y alberga uno de los conjuntos de arte rupestre levantino más importantes de Europa.
Aquí podemos encontrar pinturas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que reflejan animales, figuras humanas y escenas de caza de los primeros hombres que habitaron la Península. El Parque Cultural de la Valltorta-Gasulla reúne numerosos abrigos rocosos repartidos por barrancos.
Una historia construida entre castillos y murallas
¿Conoces el pasado defensivo de Castellón? En la provincia encontramos distintos castillos, murallas y fortificaciones que recuerdan la importancia estratégica del territorio. Probablemente, el Castillo de Peñíscola es el más famoso. Fue construido sobre restos árabes por la Orden del Temple y adquirió popularidad cuando Benedicto XIII, el Papa Luna, lo convirtió en su residencia durante el Cisma de Occidente.
También el Castillo de Vilafamés se alza en lo alto del pueblo homónimo dominando el paisaje. Para llegar hasta él hay que recorrer calles estrechas y empedradas que atraviesan el pasado medieval de la localidad. Otro enclave histórico es el Castillo de Sant Mateu, vinculado a órdenes militares y al comercio.
El Castillo de Onda, conocido como el Castillo de las 300 torres, es una de las fortificaciones más impresionantes de Castellón. De origen musulmán, esta fortaleza fue clave durante la Edad Media por su tamaño y posición estratégica. Actualmente, el recinto alberga espacios visitables y miradores que ofrecen vistas al entorno natural de la Sierra de Espadán.
La ruta de los sabores de Castellón: aceite, vino, trufa y mucho más
Castellón también se descubre a través del paladar. Hacia el interior de la provincia se encuentran algunos de los olivos milenarios más antiguos de Europa, concretamente en Sant Mateu, La Jana y Canet lo Roig. Este itinerario forma parte de la Ruta de los Olivos Milenarios, una propuesta turística muy recomendable.
Si prefieres el enoturismo, entonces la Ruta del Vino de Castellón es para ti. Este recorrido atraviesa localidades como Sant Mateu, Les Useres, Vilafamés o las comarcas del Alto Palancia y Alto Mijares. En estas zonas se elaboran vinos amparados por la IGP Vinos de Castellón, con variedades autóctonas como Macabeo, Embolicaire o Monastrell.
La trufa negra es uno de los tesoros gastronómicos de Castellón. Este hongo encuentra en las comarcas del Maestrat, Els Ports y Alto Palancia unas condiciones ideales para su desarrollo. Así, en invierno se organizan jornadas, ferias y eventos en torno a la trufa.
El queso es otro de los productos estrella de la provincia. Entre las variedades más conocidas destacan el Tronchón, la Cassoleta o el Servilleta, además de otras elaboraciones como el requesón o las cuajadas. La ruta quesera de Castellón permite descubrir municipios como Almedíjar, Montanejos, Benassal o Catí.

















