
La isla de Mallorca, la más grande del archipiélago balear, es, desde hace ya muchos años, uno de los principales destinos turísticos del país, siendo visitada cada año por una gran cantidad de turistas, tanto de la península como de fuera de España, en este caso procedentes en su gran parte del Reino Unido y Alemania.
Por supuesto, lo primero que atrae al visitante a la isla son sus bellas playas y calas de aguas cristalinas, aunque no hay que olvidar que el interior de la isla, sus llanuras y montañas, esconden también paisajes que no deben dejarse de ver. La gran oferta de ocio que ofrece la isla es otro de los reclamos para elegirla como destino de nuestras vacaciones, así como su exquisita gastronomía basada en los productos del mar.
Su capital, Palma, no sólo dispone de un importante patrimonio histórico sino también natural, ya que en un recorrido por su bahía encontramos parajes tan bellos como la Playa de El Portitxol, Coll d’en Rebassa, Can Pastilla, la Playa de El Molinar o Illetes, una atractiva bahía llena de pinares que llegan hasta la misma playa.
Otro espacio destacable de la isla es la Sierra de Tramuntana, que se extiende paralela al mar, y en el cual se ubican hermosos pueblos, algunos de ellos con un importante legado arquitectónico como Soler o Calvià, rodeados de extensiones de olivares y con obra como el Castillo de Bemdinat, que data del siglo XVIII.
Una de las zonas más bellas de la isla sea posiblemente aquélla en la que se encuentra el Cabo Andritxol, junto al cual se encuentra Camp de Mar, una calita de arena fina que se caracteriza por una isleta que tiene en su centro. Cerca de esta zona, un poco hacia el interior, se halla la localidad de Andraitx, una población con un gran encanto, cuyo puerto de ambiente marinero y de pescadores es de los puntos más visitados de la isla.
No debemos olvidar el gran número de cuevas existentes en la isla, algunas de ellas muy interesantes de visitar, como las famosas y bellísimas Cuevas del Drac, llena de lagos subterráneos junto a estalactitas y estalagmitas, un escenario hermoso que impacta al visitante.
Una buena opción en la isla es organizar una ruta para visitar sus interesantes castillos, como el Castillo de Capdepera o el Castillo de Santueri.
Una visita casi indispensable es al Monasterio de Lluc, centro de peregrinaje y devoción de los mallorquines, donde se encuentra la Virgen de Lluc, patrona de la isla.
En cualquiera de sus muchos establecimientos especializados en cocina regional, podemos disfrutar asimismo de la variada gastronomía mallorquina. Algunos de los platos más populares de la isla son el frito mallorquín, la porcella asada, la sopa mallorquina, el tumbet, las berenjenas rellenas, el arròs brut, sin olvidar sus sobrasadas y sus ensaimadas.
En cuanto a sus vinos, la isla tiene dos denominaciones de origen, la de Binissalem-Mallorca y la de Pla i Llevant. Asimismo, tiene también una Indicación Geográfica, Vino de la Tierra Mallorca.