Casas rurales en Ibiza

Alojamientos y casas rurales en Ibiza.

6 Casas rurales en Ibiza

Casa Rural Sa Paissa

35€persona/noche

Sant Josep de sa Talaia - Baleares

Alquiler Completo

Nº Plazas: 6

Casa Rural Completa con capacidad hasta 6 plazas. Alojamiento situado en Sant Josep de sa Talaia, Baleares.

Can Lluc

165€persona/noche

Sant Rafel - Baleares

Alquiler por Habitaciones

Nº Plazas: 2 - 4

Casa Rural por Habitaciones con capacidad hasta 4 plazas. Alojamiento situado en Sant Rafel, Baleares.

Casa Calo Den Real

37€persona/noche

Sant Josep de sa Talaia - Baleares

Alquiler Completo

Nº Plazas: 4

Casa Rural Completa con capacidad hasta 4 plazas. Alojamiento situado en Sant Josep de sa Talaia, Baleares.

Can Planells

83€persona/noche

Sant Miquel de Balansat - Baleares

Alquiler por Habitaciones

Nº Plazas: 16

Hotel Rural con capacidad hasta 16 plazas. Alojamiento situado en Sant Miquel de Balansat, Baleares.

Casa Rural Can Escandell

90€persona/noche

Sant Joan de Labritja - Baleares

Alquiler por Habitaciones

Nº Plazas: 20

Casa Rural por Habitaciones con capacidad hasta 20 plazas. Alojamiento situado en Sant Joan de Labritja, Baleares.

Agroturismo Sa Vinya Den Palerm

80€persona/noche

Sant Miquel de Balansat - Baleares

Alquiler por Habitaciones

Nº Plazas: 10

Casa Rural por Habitaciones con capacidad hasta 10 plazas. Alojamiento situado en Sant Miquel de Balansat, Baleares.

Provincias de Ibiza con casas rurales

Turismo rural en Ibiza

Ibiza
Ibiza es una de las islas que conforman el archipiélago balear, un centro turístico de gran interés, no sólo por la belleza de su litoral y sus paisajes, sino por su gran oferta de ocio. Las fiestas que se...
celebran en ella, sus discotecas y otros establecimientos similares atraen a un gran número de turistas cada año. Junto a la isla de Formentera, forman el conjunto conocido como Pitiusas.

Es una isla pequeña, con unas medidas de 41 kilómetros de norte a sur y tan sólo 15 de este a oeste. Sus costas miden 210 kilómetros, alternándose hermosas y atractivas playas con calitas de aguas tranquilas y peñascos no demasiado considerables en cuanto a tamaño.

En la isla hay varias zonas montañosas, aunque de poca altitud, siendo la altura máxima la montaña conocida como Sa Talaia, que mide 475 metros.

Una parte de la isla está declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, tanto por interés natural como cultural. Así, forman parte de ella espacios como el Parque Natural de Ses Salines, cuya riqueza ornitológica es de gran importancia, o las grandes praderas de Posidonia oceánica, una variedad de hierba marina que sólo la encontramos en el Mediterráneo y que hace posible la riqueza y variedad de especies en nuestros fondos marinos. También queda incluida dentro de la declaración de Patrimonio de la Humanidad la parte de la ciudad de Ibiza conocida como Alta Vila.

La isla empezó a desarrollarse turísticamente a ritmo galopante desde finales de la década de los 60 y, sobre todo, durante toda la década de los 70, y a lo largo de estos años se ha convertido en todo un referente para personas de todas partes del mundo amantes de la vida nocturna, que se centra sobre todo en dos núcleos: la misma ciudad de Ibiza y la localidad de San Antonio. La fama de muchos de sus clubs y discotecas ha traspasado fronteras, como Pachá, Edén, Privilege, Es Paradís.

Ibiza, de todas maneras, tiene mucho más que ofrecer, como su patrimonio histórico, entre el que encontramos obras como la Catedral de Ibiza, que guarda en su interior la Virgen de las Nieves, patrona de la isla.

También encontramos en ella algunos pueblos con encanto que no debemos dejar de visitar, con sus paredes blancas y la atractiva arquitectura típica de la isla, como San José, que tiene algunas de las más bellas calas de la isla, o Santa Eulària des Riu, una atractiva localidad junto al mar en la que destaca su iglesia fortificada que, desde el Puig de Missa, preside la población.

En cuanto a la gastronomía ibicenca, es variada y puramente mediterránea, destacando por sus frescos productos, sus pescados y mariscos extraídos de sus costas y las verduras y hortalizas de sus huertas, que sabiamente se combinan en sus cocinas consiguiendo resultados tan exquisitos como el frit mallorquín, la paella de pescados y mariscos, las calderetas, la borrija de rajada, el “sofrit de pagés”, o el guisado de pescado.

Destacan asimismo productos como la miel, el queso, la sobrasada, el aceite de oliva, el vino y los embutidos derivados del cerdo. De postres podemos señalar las “orelletes”, los buñuelos, la coca greixonera o el flaó, una excelente tarta de queso.
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