Los Pueblos Blancos de Cádiz son un conjunto de localidades pintorescas situadas al norte de la provincia, en la Sierra de Grazalema. Reciben este sobrenombre por el color blanco de las fachadas de sus casas, un tono que les aportan los continuos baños de cal que hacen que todas las construcciones del pueblo tengan una armonía y destaquen entre los campos de sus alrededores. Todo un espectáculo para los sentidos.

Este tipo de pintura en las fachadas de los pueblos de Andalucía, cuyo color blanco como decíamos se lo da la cal, se popularizó en el siglo XIX y tenía una doble función: proteger del calor y desinfectar las calles y viviendas.
¿Cuáles son los 19 Pueblos Blancos de Cádiz?
La Ruta de los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz está formada por 19 municipios gaditanos, cuya peculiaridad, como comentábamos, son sus casas blancas:
- Arcos de la Frontera
- Bornos
- Espera
- Villamartín
- Algodonales
- El Gastor
- Olvera
- Torre-Alháquime
- Setenil de las Bodegas
- Alcalá del Valle
- Prado del Rey
- El Bosque
- Ubrique
- Benaocaz
- Villaluenga del Rosario
- Grazalema
- Benamahoma
- Zahara de la Sierra
- Algar
Estos pueblos con un encanto especial, se construyeron en lo alto de las colinas y se fortificaron para defender a su gente de los ataques enemigos. Las estrechas calles trepan por empinadas laderas, por lo que pasear por ellas ofrece unas maravillosas vistas de las montañas circundantes y de las playas cercanas de la Costa de la Luz.
Ruta recomendada por los Pueblos Blancos de Cádiz
Te proponemos una ruta por los pueblos más populares y bonitos de entre todos los Pueblos Blancos de Cádiz. Aunque no están todos, esta selección incluye paradas imprescindibles que te permitirán descubrir la esencia y el encanto de esta tierra única
Arcos de la Frontera
Se trata del pueblo más grande de la región. Está situado en lo alto de un acantilado, rodeado por el río Guadalete, y podríamos decir que constituye la entrada a los Pueblos Blancos de Andalucía. Entre sus visitas imprescindibles destacan el casco antiguo, la Plaza Botica, el Castillo de los Duques de Arcos, una fortaleza medieval del siglo XV, y la Basílica de Santa María de la Asunción, de estilo gótico, del siglo XIII-XV.
No dejes de visitar sus miradores, pues las vistas son realmente impresionantes desde la Plaza del Cabildo, el callejón de las Monjas, y hacia el norte, mirando el embalse. Un lugar perfecto para los amantes del turismo sin prisas.
Bornos
Este pequeño pueblo ubicado entre las montañas y el embalse, cerca de Arcos de la Frontera, resulta de lo más sorprendente. Aunque pueda parecer que tiene poco que ofrecer turísticamente, basta con aproximarse al centro histórico para descubrir su encanto. El pueblo se encuentra alrededor de la Torre Fontanar, a la que te recomendamos subir para apreciar las increíbles vistas a la iglesia patronal, el espejo de agua y la sierra.
Cerca de la zona nos topamos con el Palacio de los Rivera y sus elegantes jardines. También merece la pena visitar el Convento del Corpus Christi, que ahora es un instituto.
Ubrique
Este pequeño pueblo es famoso por su artesanía en cuero, por lo que merece la pena hacer una parada obligatoria en el Museo de la Piel, donde podrás conocer la historia y el arte de la marroquinería local. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico, y no es para menos.
Está ubicado en la confluencia de los parques naturales de Grazalema y de los Alcornocales, perfecto para los amantes de la naturaleza y el senderismo. También destacan los restos del Castillo de Fátima, una antigua fortaleza con vistas panorámicas de Ubrique y la sierra.
Llama la atención su casco histórico de trazado medieval, con rincones pintorescos y bonitas plazas con fuentes como la barroca pública y la andalusí de los Nueve Caños, además de las iglesias de San Antonio, San Juan de Letrán, el Convento de Capuchinos, convertido en centro de exposición “Manos y Magia en la piel”, o de las Mercedarías.
No te vayas sin probar el plato típico, el salmorejo ubriqueño, una variante del cordobés, así como las tapas de chacina y el queso de cabra payoya.
El Bosque
Se encuentra en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Destaca la ruta de los Pinsapares donde verás pinsapos, y también es recomendable hacer una parada en el Jardín Botánico El Castillejo.
Si te interesa la historia, el Castillo de Fátima ofrece unas increíbles vistas panorámicas, además de una experiencia cultural única. Sus calles adoquinadas y el ambiente tranquilo invitan a pasear y disfrutar de su gente. No es de extrañar que tenga el galardón de ser uno de los pueblos con Premio Provincial al Embellecimiento.
Algodonales
Aquí se encuentran los yacimientos prehistóricos de cueva Santa, Chamusquina, Castillejo y el Cerro de la Botinera, a los que se suman monumentos como la Iglesia parroquial de Santa Ana, conjunto de estilo barroco en el corazón del pueblo. También destacan las ermitas de Jesús Nazareno y la de la Virgencita y, en las afueras, la ermita de la Concepción (s. XVIII) y los molinos harineros.
Merece la pena pasar a la pedanía de La Muela para contemplar desde lo alto de la tierra de Líjar el vuelo de los buitres leonardos. Su enclave geográfico y su clima, hacen de Algodonales un santuario para los amantes de los deportes aéreos.
Zahara de la Sierra
Este pueblo se encuentra al pie de la sierra de Grazalema, es el más cercano a Ronda, y fue declarado Conjunto Histórico. En el embalse de Zahara-El Gastor se puede practicar kayak y senderismo mientras disfrutas de unas vistas espectaculares, y si se te antoja darte un chapuzón y tomar el sol después, puedes hacerlo en su playa artificial que se encuentra en el área recreativa Arroyomolinos.
Para los amantes de la historia, el Castillo de Zahara del siglo XII es una fortaleza medieval llena de encanto al que se accede mediante un paseo empinado. En sus calles crece la buganvilla, y en su casco urbano destacan la Iglesia de Santa María de la Mesa, la capilla de San Juan de Letrán, la torre de Reloj y el puente de los Palominos.
Grazalema
Este pueblo, como su propio nombre indica, se encuentra ubicado en el Parque Natural de Grazalema -el primer parque natural que se construyó en Andalucía-, todo un paraíso para los aficionados al senderismo y deportes de aventura, con rutas de lo más sorprendentes que te llevarán por cascadas y bosques de pinsapos centenarios.
El sendero de la Garganta Verde es uno de los más característicos de la zona, y El Mirador de Puerto de las Palomas tiene unas vistas impresionantes. El casco antiguo es un auténtico laberinto de callejuelas empedradas y casas encaladas, y la Plaza de España el corazón del pueblo, donde podrás ver la fuente medieval y la Iglesia de la Aurora, del siglo XVIII.
Grazalema también es conocido por la producción de mantas, que todavía a día de hoy se tejen con métodos tradicionales, la miel casera y el guiso de carne de caza a la brasa.
El Gastor
Este municipio gaditano, situado a las fardas del tajo Algarín, es conocido como Balcón de los Pueblos Blancos por las increíbles panorámicas que se pueden ver de los pueblos vecinos desde su zona más alta.
Hay huellas prehistóricas en su entorno, destaca el Dolmen del Gigante como ejemplo de arquitectura megalítica y el paisaje tiene rutas de gran belleza como la que lleva a la llamada Cueva del Susto, a Los Algarrobales y al Encinar de la Breña, desde el que se disfruta de una excepcional panorámica.
El Gastor también tiene la Iglesia de San José y la fuente Diego, y se puede visitar el Museo de usos y costumbres o participar en su famosa fiesta del Corpus Christi.
Olvera
Los orígenes de Olvera se remontan a la época de los romanos. La ciudad, rodeada de olivares, fue frontera durante más de un siglo, y utilizada por los habitantes para defenderse de la ciudad mora Zahara de la Sierra. No olvides pasear por sus calles llenas de historia y visitar el Barrio de la Villa, lleno de callejuelas bordeadas de casas.
Además del Castillo Árabe del siglo XII que observa toda la localidad, se encuentran otros monumentos que merece la pena visitar, como La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, los museos de La Cilla y de La Frontera, y la impresionante Vía Verde, que la comunica con Puerto Serrano por el antiguo trazado ferroviario Jerez-Almargen, son lugares imprescindibles.
Setenil de las Bodegas
Se trata de uno de los pueblos más bonitos de Cádiz dado que muchos de sus edificios están construidos en la piedra, el elemento más abundante en su terreno. Las casas están excavadas en la montaña, y muestran diferentes niveles de altura a las calles, configurándose rincones llenos de magia como las calles de la Cuevas de la Sombra y de las Cuevas del Sol.
Dar un paseo por su casco histórico, visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación construida sobre una antigua mezquita, entrar en el Castillo de Setenil y disfrutar de sus vistas o visitar la Casa Consistorial, son algunas de las cosas que puedes hacer en este municipio.
Setenil de las Bodegas es el pueblo blanco más cercano a Málaga, y está muy cerca a Ronda, por lo que resulta el punto de salida perfecto para seguir recorriendo los pueblos blancos de Málaga. Puedes encontrar más información sobre Setenil de la Bodegas aquí.
¿Cómo llegar a la ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz?
Para recorrer con total libertad los Pueblos Blancos de Cádiz, el coche es sin duda el mejor vehículo y donde más cómodo viajarás. Se pueden crear diferentes itinerarios en dos, tres o cuatro días para conocer los pueblos que destacamos. A continuación te mostramos el mapa:
Arcos de la Frontera es una la entrada a los Pueblos Blancos, siendo el pueblo de referencia y el de mayor tamaño de la región. Si estás en Cádiz, podrás llegar a Arcos de la Frontera en 45 minutos en coche. Desde Sevilla en cambio, la duración del trayecto se alarga hasta las dos horas. Aunque si quieres optar por el transporte público, ambas ciudades ofrecen autobuses que llevan hasta Arcos.
¿Cuánto se tarda en hacer la ruta de los Pueblos Blancos?
Para disfrutar con calma de sus encantadores pueblos, hacer rutas de senderismo por la sierra y empaparte del ambiente rural, lo recomendable, como indicamos anteriormente, son entre 3 y 4 días. Alojarse en una casa rural te permitirá desconectar, saborear la gastronomía local y vivir una experiencia mucho más auténtica.
¿Cuándo es la mejor época para hacer esta ruta?
La mejor época sin duda para realizar la ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz, es los meses de septiembre, octubre, noviembre, marzo, abril y mayo. En estas fechas el calor es menos pronunciado que en verano, y para los frioleros, los meses de invierno no son los más adecuados para disfrutar de esta ruta como se merece.
¿Dónde alojarse en la ruta de los pueblos blancos?
Cualquiera de los Pueblos Blancos mencionados es una buena opción para alojarse, y puedes encontrar en ellos verdaderos rincones de descanso para estar en paz. Quizás uno de los mejores sea Arcos de la Frontera, uno de los más espectaculares y que, además, cuenta con una mayor oferta turística en comparación con el resto.
Pero si no te importa el pueblo y lo que buscas es una bonita y tranquila casa rural, puedes optar por El Gastor, Grazalema o Zahara de la Sierra.























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