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Pueblos abandonados en Navarra

Una de las zonas en España en la que podemos encontrar un gran número de pueblos abandonados es Navarra, debido principalmente a la falta de comunicaciones y el difícil acceso a muchos de los pueblos de Navarra, lo que provocaron que sus habitantes tuvieran que sufrir la falta de servicios esenciales, como el agua, la luz y otros productos de primera necesidad. Ello llevó a muchos de ellos a la difícil decisión de abandonar su población, buscando otros lugares que pudieran ofrecerles un futuro más prometedor para ellos y sus descendientes.

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Este fenómeno, que tuvo lugar principalmente a mediados del pasado siglo XX, salpicó nuestra geografía de pueblos abandonados, pueblos fantasmas, en cuyas calles llenas antaño de vida impera ahora el silencio e incluso la desolación y la nostalgia.

Visitar estos pueblos es una experiencia única y aconsejable, que no deja de impresionar al viajero. Una de las zonas de España en las que más pueblos abandonados encontramos es Navarra.

Adansa

Adansa es una pequeña localidad navarra que pertenece al municipio de Romanzado. Se halla en la merindad de Singüesa, en un bello enclave a orillas del río Salazar, que forma en el lugar un meandro.

La población sufrió durante el pasado siglo, al igual que muchas otras, el fenómeno de la emigración. Sus habitantes poco a poco fueron abandonando sus raíces buscando un futuro mejor para ellos y sus hijos, y actualmente Adansa es un pueblo fantasma.

Paseando por las silenciosas calles de este pueblo podremos ver lo que queda de sus casas, cuatro de las cuales aún subsisten, y muy cerca de las mismas la Iglesia de San Bautista, que data del siglo XIII.

El pueblo pertenece hoy en día a un particular.

Beroiz

Beroiz es otro de los pueblos abandonados que podemos visitar en la comunidad navarra. Se halla en pleno valle de Izagaondoa, y, al igual que el anterior, fue abandonado en la década de los 60 del pasado siglo XX, siendo posteriormente vendido al Marqués de Jaureguizar.

Actualmente en la localidad podremos contemplar aún en buen estado dos de sus majestuosas casonas, Casa Nueva y Casa Palacio, así como su vieja iglesia, que estaba consagrada a San Martín

Guerguitiain

Guerguitiain era un pequeño caserío que constaba de 9 casas, otro de los pueblos que, corriendo la misma suerte que otros muchos de nuestra geografía, quedó sin habitantes en la década de los 60. Al igual que Beroiz, se halla en el valle de Izagaondoa.

En este pueblo, actualmente abandonado, destaca de manera especial su Iglesia de San Martín, de estilo románico y de un gran valor. De hecho, la Asociación de Amigos del Románico están luchando para que se ponga remedio al progresivo deterioro que está sufriendo dicho templo, considerado una auténtica joya del románico.

Iso

La falta de medios imprescindibles para vivir dignamente, como el agua o la luz, fue lo que empujó a los habitantes de Iso a ir abandonando progresivamente la localidad, hasta que en la década de los 80 marchó el último vecino que en ella habitaba.

Iso era un pequeño pueblo situado en un entorno espectacular, muy cerca de la Foz de Arbayún, un profundo e impresionante cañón que han ido excavando con el paso del tiempo las aguas del río Salazar, declarado Reserva Natural.

En la población, perteneciente al municipio de Romanzado, quedan los vestigios de lo que fue en otros tiempos, con las ruinas de casonas como Casa Jimeno, Casa Elduayen, o Casa Ezquer. También podremos ver los restos del pequeño cementerio, así como la Iglesia de San Fructuoso y su abadía, lamentablemente inundadas por la maleza.

Larequi

Otro de los pueblos navarros que corrió el mismo destino que los ya expuestos es Larequi, situado en el valle de Urraul Alto, perteneciente a la merindad de Sangüesa.

Laregui era una población pequeña, en la cual había solamente nueve casas. En sus calles impera el silencio desde mediados del pasado siglo XX, cuando sus pocos habitantes tomaron la decisión de trasladarse a otros lugares en busca de mayores oportunidades.

Unas pocas casas, unas calles a las que les falta el empedrado, un par de fuentes a las que antaño acudían los vecinos en busca de agua, y las ruinas de la Iglesia de San Bartolomé es lo que podremos ver en Larequi.

Mugueta

Actualmente abandonado, Mugueta es un pueblo de Navarra situado en el valle de Longuida, junto al barranco del mismo nombre, el Barranco de Mugueta. Los vecinos de esta pequeña población fueron marchando a otras tierras durante la década de los 70, debido sobre todo a la falta de productos de primera necesidad que sufrían, lo cual estaba motivado por el difícil acceso al pueblo y sus malas comunicaciones.

Aunque en mal estado, si nos acercamos hasta Mugueta podremos ver los restos de su Iglesia de San Martín de Tours, así como los vestigios de la abadía y dos casas bien conservadas, la Casa del Obispo y la Casa Goñi.

Orradre

La población de Orradre, al igual que Iso, pertenece al municipio de Romanzado, situado en la comarca de Lumbier. Parece que la falta de pasto para el ganado fue la principal causa de que el pueblo quedara vacío en la década de los 60. Había entonces en él 8 casas, de las cuales quedan 5. Una de ellas fue rehabilitada y sus propietarios suelen habitarla temporalmente en verano.

Además de las mencionadas casas, podremos ver a la entrada del pueblo los restos de la antigua iglesia, de estilo románico y consagrada a San Juan.

Peña

La población de Peña, asentada en una gran roca, se halla en la comarca de Sangüesa. Hoy en día es un pueblo abandonado, aunque antaño fue muy conocido en la comarca debido al prestigio de sus exquisitos quesos de cabra. En la década de los 50 los vecinos fueron abandonando el pueblo, debido en parte a que no eran propietarios de las tierras, que pertenecían a la familia Elio, y se les fueron acabando los contratos para trabajarlas.

Quienes se acerquen hasta Peña podrán ver la buena conservación de algunas de sus edificaciones, como la Iglesia de San Martín de Tous o la Abadía, restaurada recientemente. O los restos de su castillo, que data del siglo XIII, o de la Fuente de Peña.

Uli Bajo

Uli Bajo es otro de los pueblos navarros abandonados cuyas calles han quedado vacías y silenciosas tras la progresiva marcha de sus vecinos, hecho que tuvo lugar en la década de los 80, motivado por los difíciles accesos a la localidad y, consecuentemente, la falta de servicios básicos para sus habitantes. Además, parece ser que las familias que vivían en esta población tenían un número considerable de hijos, lo que provocó que llegara a escasear el trabajo.

Uli Bajo se ubica en el valle de Lónguida, en lo alto de una pequeña colina. En la población podremos ver construcciones aún en buen estado, como Casa Galé o la Casa La Viuda. También se pueden contemplar los restos de la Iglesia de la Purísima Concepci´pn y de la antigua abadía.

Urbicain

Urbicain, actualmente despoblado, es un pueblo de Navarra que se ubica en pleno valle de Izagaondoa, junto a la Peña Izaga, que separa el mencionado valle del de Unciti. Los vecinos de la población fueron marchando durante la década de los 70 con el objetivo de buscar un futuro laboral mejor. A ello se unió también el progresivo envejecimiento de los habitantes de Urbicain.

En la entrada del pueblo aún podremos contemplar una antigua, adentrándonos ya en él la Iglesia de San Esteban, la abadía, una de las casas más famosas de la localidad, Casa Melchor, y otras como Casa Pedroz, Casa La Rosa o Casa Icurgui, que mantienen un buen estado de conservación.

Si estas pensando en visitar alguno de estos pueblos abandonados en Navarra, puedes alojarte en una de las casas rurales en Navarra que tenemos disponibles.

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